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| "...se apoyó en el brazo de sus allegados" |
Empezó a llorar. Es lo normal en esta situación, pensaron los más allegados. Una mosquita muerta es lo que es, con ese lloriqueo de chihuahua desamparado, mascullaron los de más allá. De felicidad,
opinaron los del fondo, esa mala pécora lo llevó a un centro de salud, donde no hay Urgencias, en lugar de al Hospital General... Los de la funeraria metieron el ataúd en
el coche y enfilaron hacia el cementerio. Ella se apoyó en el brazo de sus allegados, vio como los de más allá caminaban mirándose los zapatos, y observó a los del fondo escudriñando el
cielo por si llovía.