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| Carduelis, carduelis (Jilguero, jilguero). Si, es un jilguero. |
Bienvenid@s a CuatrocientosCuentos. Aquí encontrarás historias, vivencias, diálogos y relatos cortos salpicados de imaginación, creatividad, humor y sentido de la realidad. Adelante. Pasa. Espero que disfrutes (si te apetece, deja tus comentarios en las entradas. Gracias).
L i c e n c i a de autor
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9 de enero de 2014
Piernas de jilguero.
4 de enero de 2014
Quedé con Luis
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| Soy mediadora social... |
25 de diciembre de 2013
Planes de nadie
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| Quizás mañana... |
11 de diciembre de 2013
You can fly
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| ¡Puede volaaar! |
Se durmió soñando que él también
podía volar. La incipiente descarga de adrenalina le impidió descansar toda la noche. Se despertó el domingo temprano con el zumbido de una bandada de pájaros
volando bajo de derecha a izquierda. Se desayunó las alitas de pollo que había comprado en el McDonald (¿anteayer?). Aligeró algo de peso en el WC, deshaciéndose de sólidos y líquidos. Revisó
las ratoneras y comprobó que habían caído tres. Pensó en comprar un gato. Los cogió por la cola con
el pulgar y el índice, los elevó en altura, pisó el pedal del contenedor de basura y los dejó caer dentro
con desdén, plof, mientras 6 pares de
ojillos negros brillantes observaban desde la oscuridad protectora del hueco de la
escalera. Se echó a la espalda el equipo de puenting
que había preparado meticulosamente el día anterior y lo arrojó al interior
del viejo cuatro por cuatro, que arrancó al tercer intento. No vio que la cuerda
estaba roída por la mitad. Se dirigió al puente donde esperaban los
compañeros que se apuntaron a última hora del viernes. Le ajustaron el equipo, le
dieron tres palmaditas en la espalda (una por cada rata muerta) y le
sostuvieron la posición hasta que la gravedad lo arrastró al vacío. Puedo volar, pensó él. Puede volar, pensaron las ratas. You can fly, le gritaron sus amigos entre risas y algarabías.
1 de diciembre de 2013
Marí
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| Cessna 250 |
22 de noviembre de 2013
Caperucita en el país de las maravillas.
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| La Osa Mayor |
-Papá, ¿tú no tienes frío?
-Si, brrr, estoy tiritando. Ven aquí conmigo,
anda, te calentarás bajo el abrigo.
-Hace días que no
me baño.
-Eso se soluciona
así, como los gatos. Fíjate, ahora pareces una
reina. Toma, ponte esto... ¡con corona y todo!
-Tengo hambre.
-Pero Caperucita, no haces más
que quejarte. Papá esto, papá lo otro… Mira, aquella es la Osa Mayor, ¿la ves? Pues
los osos, cuando hibernan, se pasan meses sin comer nada.
-¿Y qué hay del
cuento aquél del señor que acostumbró su asno a no comer y se le murió?
-¿Ah, pero te lo
creíste? ¿A quién se lo ocurre…? Era broma, mujer. ¿Quién se va a creer eso? Si era broma. Pura fantasía...
…
-Estoy cansada. Tengo
sueño. Quiero irme a casa.
-Bueno, ya sabes
que ahora somos…
-Si, como caracoles con su casa a cuestas. Ya me lo has dicho... Perdiste tu empleo, mami se marchó… (¿Por
qué tuvo que irse…?) ¿Y por qué tuvieron que quitarnos nuestra casa? ¿Por qué?
¿Acaso no les bastaba con eso? No hemos hecho nada. Nada.
-Caperucita, esos lobos…
-No papá, no son lobos. Son hienas, hienas. Las veía por la tele.
17 de noviembre de 2013
Moros y cristianos
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| En blanco y negro |
Y nunca le recordaba lo que no se debía contar. Y es
que no hacía falta, porque en menos de
un mes el contable aquél le cogió el tranquillo al asunto del blanco y del
negro. Mira, esto es arroz blanco, ¿ves? Blanco. Lo puedes contar. No hay ningún
problema. Y aquí están las alubias negras, ¿ok? Negras. Pues tú te encargas del
arroz blanco, que de los frijoles negros ya daremos buena cuenta nosotros.
9 de noviembre de 2013
Moscas, ratas y cucarachas
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| Torrente Four |
Mientras su padre cerraba la tapa del contenedor de basura volviendo la cara hacia otro lado para evitar la hediondez del vao, ella luchaba
con las arcadas que preceden al vómito.
-Papá, ¿es que no
van a limpiar nunca esta isleta apestosa? Y mira esos gatos tiñosos merodeando
por los alrededores. ¡Zape! ¡Fuera de
aquí, sacos de pulgas!, que esparcís las basuras llenando la calle de moscas,
ratas y cucarachas.
-¿Pues sabes qué me
contestó el alcalde cuando se lo dije? "Vaya pueblo”. Eso dijo: "vaya pueblo". ¿Te lo puedes
creer? Y se quedó tan ancho, oye, como la calle principal. No
me extraña la moción de censura esa que le han plantado los de la oposición.
-¿Municipio piloto
de iniciativa turística…? Más bien diría poblado experimental de resistencia
a la inmundicia, o algo así. Es... ¡Fooo! Ni Torrente
aguantaría esto.
-¡Olé! Y eso que estás
en segundo de la ESO (valga la redundancia escolar). No estaba tan mal la LOE esa de Zetapeta y su Educación para la Ciudadanía. No. No estaba tan mal.
1 de noviembre de 2013
La estilográfica
-Sí, papá, pero, ¿y esa?
-Tiene las caderas
muy anchas. ¿No la ves? Parece un… embarcadero.
-¿Pero qué dices? ¡Pues
te embarcas, caramba! De eso se trata, ¿no? Pues si que… ¿Y ésta: rubita, blusa granate palabra de
honor con pañuelo verde a juego…?
-Un pimiento de
piquillo.
-¡Papá! ¿Vas a seguir? Si estás hecho una ruina. ¿Tú te has visto? Pareces una piltrafa humana. Comes porque eres cocinero, que si no…
-Marí, no sé si
quiero… Vamos a dejarlo, ¿vale?
-Olvídate. Sí, si quieres,
y no lo vamos a dejar. Hace ya cinco años que ma… ¡Mira ésta! ¡Qué estilo! Delgada, alta, vestido
negro ejecutivo, tacón...
-Marí, oye…
-¡Y ahora qué, eh! ¿Una
estilográfica Montblanc? Así no vamos a ningún lado, caramba. Tienes que poner algo de tu parte...Encima que me preocupo...
-Si, claro, hija, y te lo agradezco. Pero otro día será. Adiós, adiós y cuídate... ¡Ah!, y dale un beso a la estilográfica. Digo a los chinos. A los niños..., a los niños, quiero decir.
Un domingo de estos
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| Vestidos de tarta |
De esa es de
la que tú no quieres oír hablar, de esa. Me lo estaba temiendo, y mi madre me lo venía advirtiendo hace días: Vanesita, ese chico no rige bien
últimamente, te lo digo yo… ¡Joder, Edu! Me juraste que si, que lo pensarías. Y ahora
vas y me sueltas que no, que no va contigo, que qué me pasa, que si estoy loca… Pues vaya gracia. Con la ilusión que me hacía, desde pequeña. Y tú
lo sabes. Total, si no es más que un momento, hombre... Cinco minutos. Cinco. ¿Pues
sabes qué? Que un domingo de estos nos levantamos, nos vestimos de tarta, tiramos para San
Honorato, y nos damos el sí quiero... ¿Me has oído...? ¿Edu...? ¿Me has oído? Qué digo qué si me has oído. ¡Hombres!
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