19 de mayo de 2019

De regustos y disgustos, sonrisas y alegrías.

...volvemos a comer pescado...
Me queda un regusto amargo en la boca después de hablar con Eva y ver el disgusto en su cara. Pero es solo un instante, aunque... muuuy largo. Luego, después de las tareas de convencimiento, me relaja verla (casi) sonreír. Es ley de vida, me sale con naturalidad. Es lo mejor para todos, lo digo espaciando las palabras. Él sale de casa a buscar trabajo y nosotros volvemos a comer pescado, a ver pelis de autor y a levantarnos tarde los fines de semana, lo suelto (casi) con alegría.

23 de abril de 2019

Las chicas, los chicos y les chiques

¿Sabe, seño?
Le chique entró al despacho con su maestra. Se acomodó en la silla y la despidió volándole un beso y diciéndole adiós con la mano. Mi abuelo es telescopista y a veces vemos el cielo por el telescopio, se arrancó de un tirón con la orientadora escolar. Sí, Either, ven el cielo por el telescopio… En el cielo, seño, están la luna, el sol y muchas estrellas diferentes. Sí, Either, tantas estrellas como personas hay sobre la Tierra... ¿Sabe, seño? Dime, Either… El sol se llama Lorenzo y la luna Catalina, como mi madre artista. Sí, Either, Catalina, como tu madre artista… Yo tenía dos madres, prosiguió le chique. Cuando estaban las dos, me cuidaban las dos, pero cuando mi madre artista faltó, mis abuelos empezaron a cuidarme hasta ver si mi madre abogada se ponía contenta, pero no se puso y mi abuela me peina y me repeina, me hace natillas de chocolate, me lleva de tiendas y todo lo que tú quieras mi chique linde y bonite. Y mi abuelo dice: guape, quien tiene una abuela tiene un tesoro. Sí, Either, y tú tienes dos tesoros… Riiing, ¿oye, seño?, riiing, es el timbre de clase y ahora toca razonamiento lógico, aunque yo prefiero expresión musical. ¿Either…? ¿Si, seño? ¿Estás bien…? Lo intento, pero quien no está bien es mi madre abogada. Se levanta tarde, toma pastillas, lleva la corbata floja… La próxima vez la cita a elle y no a mí.

6 de febrero de 2019

Rotos y descosidos


Habría cogido alguna vez un hilván para remendar un descosido. Pero, ¿cómo reparamos los rotos de nuestra juventud?, reflexionó el alcalde en medio de la reunión de vecinos.  ¿Con una aguja y un dedal?, bromeó Carmen con sarcasmo. ¿Tragando y dando ejemplo, como siempre?, aventuró un policía local retirado… Algunos rieron la gracia de la costurera, y otros jalearon la abnegación de Venancio, pero la mayoría aplaudió la clarividencia del viejo profesor de Literatura cuando levantó la mano para decir “…limpiando, lustrando y dando esplendor al raído traje de La Urbanidad sin esperar nada a cambio”.

15 de enero de 2019

Pues yo, reina.


¿Y dices que quieres ser astronauta?
Me quedé dormido hilvanando constelaciones sobre la pieza de lino que bordaba mi abuela. Despierta, nene, que me babas el borde, dijo, y sin soltar la aguja, dio un tirón a la tela, zas, que  me fustigó el trasero como un azote. ¿Y dices que quieres ser astronauta?, preguntó socarrona mientras cortaba de un mordisco el hilo a ras de tela. Pues a ver, Collins, ¿cuántas son dos por dos? Aaay, anda, toma... límpiate los mocos y acompáñame a la cocina que vamos a hacer una tortilla francesa. Con jamón y todo. Astronauta, astronauta… Pues yo, reina.

23 de abril de 2018

International Meeting of Life Stories

"...bla, bla, bla..."
-Meg: … bla, bla, bla y si esto lo hice yo, puede hacerlo cualquiera de ustedes.

-Speaker: Merci, Meg O´Bierno Solla, por acudir desde Bélgica a este Encuentro Internacional de Historias de Vida y contarnos cómo cogiste las riendas de la tuya. Ahora tiene la palabra Nina Diná, una italiana cuyas sorprendentes decisiones han dejado a más de uno vistiendo santas.

-Nina: Ser bella, o guapa como dicen por aquí, me amargó la vida desde un principio, pues el guaperas con quien me casé olvidó enseguida il nostro anniversario. Denunciar no denuncié, porque la morte se lo llevó pronto, pero le hice una buona sepoltura indicando con dos dedos en V que dos metros de hoyo serían suficientes. Allora, aprendí la lección: “En esto de l´amore, me dije, lo temporal es mejor a lo fijo. Verás lo contenta que te pones”. Y me puse felice, presto. Así que, por ahora, ni caso a las miraditas del vecino nell´ascensore; ni al bombero, que metió la cabeza por la ventana preguntando si il fuoco era allí, ni nada di nada.

-Speaker: Grazie, Nina, por esa lección de vida tan instructiva. Para finalizar la sesión de hoy, damos la palabra a Amino Meko Ghen, una japonesa-americana pequeña de estatura, sí, pero con una gran visión de futuro.

-Amino: Hi, amigas, konnichiwa. Well… Yo vivo en Fifth Avenue con Ami Thamp Oko, mi del Congo mejor amiga. Meses ago, mis padres se presentaron en casa sin avisar y bla, bla, bla…

4 de marzo de 2018

La Casa del Bacalao

A Casa do Bacalhau
-Bacalao, bacalao… en esta carta…
-Solo hay bacalao, señor: A Casa do Bacalhau, dijo increíblemente empática.
-Ah, claro, ja, ja, en qué estaría pensando yo. No iba a ser rape. Podría…
-Le sugiero el à brás. Le gustará.

Llevaba tres previsibles días en Lisboa y dos alucinantes minutos entre pescado. Así que acepté la sugerencia, pedí cerveza y al “perdone el atrevimiento…” me señaló el bolsillo de su blusa: Carmen Carbalho.
Me gustó todo. Olores, sabores…

-Uy, qué casualidad, dijo, son 23,30 euros, la misma hora de cierre del restaurante.

22 de febrero de 2018

De pesca

De pesca
Con los pies a remojo mientras pescaban se hacía más llevadera la espera. También ayudaba el vino fresco jerezano. Su mujer metió la mano en la cesta y notó que el pan estaba aún caliente. Acordaron hacer dos bocadillos: uno de queso para él y otro de serrano para ella, porque la lactosa le dañaba el intestino. Para abrir boca, mordisqueó una manzana y ofreció un plátano a su marido. Mecachis, con tanto útil de pesca no se puede comer tranquilo. 

14 de febrero de 2018

Por los pelos.

¡Aquí!
Se quedaban discutiendo dónde pondrían el sofá, en qué lugar colgarían los cuadros o cómo pintarían la casa al verse, por fin, viviendo juntos después de abandonar el nido familiar donde todo estaba bien planchado y la mesa recién puesta. Aquí, dijo, él; allí, dijo ella; esto no funciona, dijeron los dos, y se fue cada uno por su lado. Suerte que no firmaron nada.

Mejor, ahora.

¡Recojan la mesa ya!
-Ya recogerán la mesa mañana es lo peor que puedes decir, porque te oyen.
-¿Tú crees?
-Vaya si creo. E igual de malo es Si quieren, pueden recoger la mesa ahora, porque te pueden decir Ahora no queremos. Y no pidas por favor algo tan simple, porque parecerás una pazguata integral.
-¿Tú crees?
-Vaya si creo. De hecho, después de que tú hayas hecho la comida y tantas cosas más, recoger la mesa es lo más fácil. Por eso te recomiendo un Recojan la mesa ya, o  Recojan la mesa porque mañana no comen.
-¿Tú crees?
-Vaya si creo.

7 de febrero de 2018

Ratas, ratas...

"...los gatos entraban tensos y acechantes..."
Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada cobijaban ratas como liebres. Lo supe porque los gatos entraban tensos, escuálidos y acechantes y salían con la panza llena a reventar, bamboleándoseles de un lado a otro, como cuando te tomas tres platos de sopa en el albergue y el estómago te hace chocloc, chocloc. Gracias a ellas, superé varios inviernos que antes eran fríos y ahora son gélidos. Armé unas ratoneras y atrapaba una media de diez ratas diarias. Los laboratorios del centro decían ahí viene el flautista de Hamelin y me las pagaban a tres euros la pieza para sus experimentos.