2 de noviembre de 2017

Deuda de sangre

Hoy zanjarían las cuentas.
Se acabó. Hoy zanjarían las cuentas. Habían pasado diez años desde que se comió a su hermana, y ella no olvidaba. Sacó la asadura de la cesta y la puso en la mesa del comedor, sobre una bandeja. Abrió la ventana que daba al bosque y entreabrió la puerta de la casa, para que corriese el aire. Cogió la escopeta del armero y se apostó en la cocina, con visión directa al comedor... Lo observó entrar y acercarse a la mesa midiendo los pasos, calculando peligros, mirando atrás desconfiado. Cuando lo vio empezar a devorar el cebo, salió del escondite y se le acercó por la espalda. Lobo malo, le dijo arrastrando las palabras. La fiera se giró amenazante pero ella, lejos de amedrentarse, le metió el cañón entre las cejas y bum, por Caperuza, bum, bum. Bum.

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